27 Apr
Crises da globalização neoliberal e mercados de trabalho na Espanha
Lido 966 vezes | Publicado em Artigos Científicos | Última modificação em 27-04-2017 01:13:44
 
Desemprego na região de Andalucía, Espanha Crédito: AGU Andalucía/Reprodução
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Neste artigo para o dossiê “Trabalho e território em tempos de crise” da Revista Cadernos Metrópole, Inmaculada Caravaca e Gema González-Romero analisam os impactos das crises da globalização neoliberal sobre os mercados de trabalho na Espanha, mais especificamente nas cidades de Andalucía. As autoras mostram que o processo de globalização no século XXI tem sido marcado pela aplicação de estratégias de desregulação econômica e trabalhista, e pela financeirização da economia, sendo que tais estratégias têm propiciado uma intensa acumulação do capital financeiro, em boa parte especulativo, enquanto as atividades produtivas passaram a ocupar um lugar secundário.

O artigo “Crisis de la globalización neoliberal y mercados de trabajo en Andalucía (España)”, é um dos destaques da Revista Cadernos Metrópole (nº 38).

Abstract

The profound changes in economic, labor, social and institutional structures that have been occurring since the late 20th century have become faster, deeper and more complex over the last decade, as a crisis of exceptional depth has been generated. Although it began as a financial crisis, it has evolved to become systemic. This crisis, in addition to exposing the frailties of the system, is causing new socio- economic and territorial inequalities. The aim of this paper is to analyze the effects of the crisis on labor markets of the cities of Andalusia that have more than 20,000 inhabitants, trying to detect whether there have been changes in the territorial model of this region, which is considered peripheral both in the Spanish and European spheres.

Introducción

Las profundas transformaciones de las estructuras económicas, laborales, sociales e institucionales que se venían produciendo desde finales del siglo XX se han acelerado, profundizado y complejizado durante la última década al generarse una crisis de excepcional calado que, aunque empezó siendo financiera, ha ido evolucionado hasta convertirse en sistémica e incluso en civilizatoria al afectar a la economía en su conjunto, al mercado laboral, al medio ambiente, a las instituciones, a las políticas y a los valores morales y éticos. De este modo, a las perturbaciones asociadas al advenimiento de la sociedad informacional (Castells, 1995 y 1996), la globalización económica (Veltz, 1996; Wackerman, 2011), y la hegemonía alcanzada por la ideología neoliberal (Laval-Dardot, 2013), es necesario añadir los graves impactos generados por la crisis que, además de poner en evidencia las fragilidades del sistema y hacer aflorar sus contradicciones, está provocando nuevas desigualdades socioeconómicas y territoriales (Fernández Durán, 2011; Sassen, 2015).

En efecto, la crisis sistémica iniciada hace ya casi una década, ha provocado una serie de impactos asociados tanto a la forma en que se ha llevado a cabo el proceso de globalización como a los cambios experimentados por el modelo de funcionamiento económico desde finales del pasado siglo. Aunque son múltiples las causas que explican sus orígenes, destacan especialmente dos: la aplicación de estrategias de desregulación económica y laboral, estrechamente asociadas a la llamada ideología neoliberal, y el proceso de financiarización de la economía, sustentada en la utilización de productos financieros muy sofisticados, opacos y de alto riesgo. Tales estrategias han propiciado una fuerte acumulación de capital financiero, en buena parte especulativo, mientras iban quedando en un lugar secundario las actividades directamente productivas (Etxezarreta, 2009; Boccara-Le Héron-Plihon, 2012; Lordon, 2012).

Los efectos de esta profunda crisis han sido devastadores, sobre todo en aquellos países en los que el modelo económico se había sustentado en un desmedido crecimiento del sector inmobiliario (Naredo, 2009 y 2010; Romero, 2010; Burriel, 2011; Rodríguez López, 2011). Entre los impactos que ha venido generando, destaca con mucho la escandalosa destrucción de puestos de trabajo, pero también la creciente precarización del empleo, que contribuye a fragmentar los mercados de trabajo y, en consecuencia, a acentuar las desigualdades económicas, sociales y territoriales (Intermon Oxfam, 2012; Oxfam Intermon, 2013).

Pero no hay que olvidar que si desde la perspectiva social se está produciendo un aumento de las desigualdades, desde la territorial se están generando transformaciones asociadas a los modelos de acumulación de capital y a la función que ejerce cada ámbito territorial en el conjunto del sistema. No puede extrañar, en consecuencia, que los efectos indeseados de la crisis se hayan multiplicado considerablemente en aquellos países en los que la burbuja financiera que la desencadenó estaba asociada a otra inmobiliaria que, al estallar, contribuyó a multiplicar la pérdida de empleos tanto en el sector de la construcción, como en aquellos otros que, directa o indirectamente, estaban vinculados a él. De este modo, y tal y como había ocurrido en ocasiones anteriores, el sector de las construcción adoptó un rol estratégico como articulador entre las actividades financieras y la economía real, contribuyendo a potenciar la crisis (Daher, 2013). Se pone así en evidencia la complejidad de una crisis que, aunque puede considerarse global, ya que afecta al conjunto del sistema, no es uniforme, puesto que incide en los territorios con distintas formas e intensidades.

En este último sentido, hay que llamar la atención acerca del hecho de que mientras son muy numerosas las investigaciones realizadas sobre las causas de la crisis y las transformaciones estructurales que provoca, son aún insuficientes las que se ocupan de los cambios territoriales que está generando (Corpataux-Crervoisier-Theurillat, 2009; Méndez, 2014; Alberto-Sánchez, 2014). En tal contexto, son especialmente necesarios aquellos análisis que centran la atención en la relación crisis/empleo/territorio.

Como es sabido, las ciudades concentran la mayor parte de la población así como los procesos de producción, distribución e intercambio de información, conocimientos, productos, bienes y servicios. No es de extrañar, por consiguiente, que los ámbitos urbanos se estén viendo especialmente afectados por la crisis; lo que se pone en evidencia, por ejemplo, en el informe publicado por la Unión Europea (Soto, 2010), y en las investigaciones realizadas en las ciudades británicas (Lee-Morris-Jones, 2009), norteamericanas (Paulais, 2009) y españolas (Méndez, 2013a, 2013b; Alberto- Sánchez, 2014; Méndez-Abad-Echaves, 2015).

En relación con los procesos de desarrollo territorial – entendido éste desde la triple perspectiva económica, social y ambiental – los sistemas urbanos requieren una especial atención, puesto que tanto la distribución jerárquica como la espacial de las ciudades pueden contribuir a potenciar o a frenar los procesos de desarrollo (Capel, 2003). Junto a lo anterior, no hay que olvidar el papel que ejercen las ciudades medias en dichos procesos pues, al actuar como nodos de articulación entre las grandes aglomeraciones urbanas y los ámbitos rurales, pueden generar efectos multiplicadores en los territorios (Camagni- Salone, 1993; Bellet-Llop, 2000, 2004; Capel, 2003). Es por ello por lo que desde la Unión

Europea se han venido elaborando informes que, sosteniendo estas tesis, plantean algunas propuestas de actuación: Estrategia Territorial Europea (1999), Programa de Estudios sobre Planificación Espacial Europea (2000), Informes sobre la Cohesión Económica y Social (1999, 2000, 2004). Los sistemas urbanos y las ciudades que los conforman son, pues, escenarios idóneos para observar los efectos de la crisis, y su conocimiento puede ayudar a diseñar estrategias específicas de actuación con las que reaccionar a ella propiciando, a su vez, modelos alternativos de desarrollo.

Con este marco general de referencia, el objetivo de este artículo es analizar los efectos de la crisis en los mercados de trabajo de las ciudades de Andalucía con más de 20.000 habitantes, intentando detectar si se han producido alteraciones, y de qué índole, en el modelo territorial de la región. Se trata, pues, de objetivos de especial interés para observar la relación entre crisis y territorio, sobre todo teniendo en cuenta que España es uno de los países europeos que ha encabezado el ranking de destrucción de empleo y que la región objeto de estudio, considerada periférica tanto en el ámbito español como en el europeo, es precisamente una de las más afectadas por la crisis.


Acesse o artigo completo no site da Revista Cadernos Metrópole.



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